HACIA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA:Chile y los desafíos que enfrenta en materia de energías limpias

POR KATHERINE CONTRERAS, GERENTE DE CAMBIO CLIMÁTICO Y SOSTENIBILIDAD DE EY

El Mercurio – Edición Especial

La única forma de contener el cambio climático es alcanzar la carbono neutralidad global antes de 2050. Para tener una matriz energética más sustentable, se requiere del fomento y participación de combustibles bajos en emisión de GEI.


Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que genera la producción de servicios energéticos ha contribuido significativamente en la concentración de estos en la atmósfera y, por consiguiente, en la aceleración del cambio climático. En ese contexto, la producción de energías limpias con un enfoque sustentable ha ido captando el interés mundial en las últimas décadas. Dado que todas las personas, industrias y actividades necesitan cubrir necesidades energéticas, la demanda por energías renovables seguirá en aumento, y por tanto se hace necesario pensar en alternativas que permitan cubrir esa demanda, convirtiendo la forma de suministro actual en una que no aumente las emisiones de GEI.

Actualmente se han investigado y desarrollado diversas opciones para disminuir los GEI del sistema energético, que además de ayudar a mitigar el cambio climático, den respuesta a otras problemáticas de la sociedad. Este tipo de energías están compuestas de tecnologías que van siendo desarrolladas dependiendo de los tipos de consumo y de sistemas de transmisión, y aunque cada vez son más las tecnologías estudiadas, probadas y aplicadas, existen otras que se encuentran en fases iniciales y sus mecanismos aún son incipientes o no alcanzan a satisfacer algunas necesidades del mercado.

En Chile, el uso de energía produce el 78% de las emisiones de CO2, y al igual que en el resto del mundo se han estado haciendo esfuerzos para mitigar esta cifra. Actualmente, una de las soluciones limpias en la producción de energía es el biogás y el gas licuado de petróleo (GLP) correspondientes a soluciones que contribuyen a la minimización de las emisiones, y que, aun cuando no es el tipo de energía ideal, es un gran habilitador para lograr una transición energética verde.

El biogás es un tipo de combustible de interés energético basado en la utilización de distintos tipos de insumos orgánicos que permite disminuir considerablemente los GEI respecto a combustibles de origen fósil. Esta alternativa viene siendo comercializada aun a baja escala con fines como la calefacción o en la industria agrícola, pero de todas formas su producción está creciendo rápidamente, por ello algunas compañías están trabajando en mejoras para lograr la calidad requerida. Adicionalmente a su función en sí, es importante considerar el biogás como una alternativa para gestionar otro tipo de problemas, como son los residuos orgánicos, que una vez dispuestos en los sitios de disposición final generan diversos contaminantes, por lo que utilizarlos para crear servicios sostenibles resulta beneficioso en varios aspectos.

Por otra parte, el GLP es un combustible que de igual forma que el biogás genera menos emisiones de contaminantes que los combustibles fósiles, la tecnología para utilizarlo está disponible, es conocida y segura. Su uso se ha ido masificando y es aplicado principalmente en motores de combustión interna, ya que, por ejemplo, en Chile los vehículos que utilizan este sistema no están sujetos a restricción vehicular. Cabe mencionar que más que comparar ambas alternativas, biogás y GLP son soluciones complementarias, ayudando hacia la integración de las energías verdes a través de la mezcla (blending) entre GLP e hidrógeno verde.

De acuerdo con diversos estudios científicos realizados, existe consenso que la única forma de contener el cambio climático es alcanzar la carbono neutralidad global antes de 2050. Bajo esa premisa, destaca el compromiso del país en esta materia, el cual a través del Ministerio de Energía y un Comité Consultivo de expertos, emite la Hoja de Ruta 2050 ‘Hacia una energía sustentable e inclusiva para Chile’, estableciendo dentro de sus lineamientos principales que, para transitar desde la matriz energética actual hacia una más sustentable, se requiere del fomento y participación de combustibles bajos en emisión de GEI, tales como el GLP, gas natural comprimido (GNC) y biogás.

Lo anterior podría generar discrepancias, ya que por definición el GLP y el GNC son hidrocarburos. No obstante, pese a su naturaleza, la combustión de estos genera considerablemente una menor cantidad GEI a la atmósfera. Lo anterior, sumado al tiempo que lleva diseñar, construir e implementar fuentes de energía más sustentables, convierten a estos gases en pilar fundamental para la transición y la seguridad energética en el corto plazo.

En ese sentido, es importante reconocer la relevancia estratégica del GLP, GNC y biogás en el proceso de transición energética, ya que no constituyen una solución definitiva, sino que son un puente hacia la carbono neutralidad, particularmente en economías en vías de desarrollo, donde la implementación de fuentes de energías renovables para la producción eléctrica no crece con la suficiente rapidez para sustituir de manera inmediata el uso de combustibles fósiles.
Recuadro“Actualmente, una de las soluciones limpias en la producción de energía, es el biogás y el gas licuado de petróleo (GLP) correspondientes a soluciones que contribuyen a la minimización de las emisiones, y que, aun cuando no es el tipo de energía ideal, es un gran habilitador para lograr una transición energética verde’.

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