LOS IMPUESTOS EN SERIO

Mercurio

Francisco Selamé M. Socio PwC –

Revisando los programas de los principales candidatos presidenciales, desilusiona la falta de una mirada general sobre el sistema tributario y la ausencia de respuesta al enorme desafío que este deberá enfrentar en Chile: impulsar el crecimiento y contribuir a una sociedad más solidaria. Uno de los programas se centra en subir todas las tasas de impuestos, asumiendo que con esto se llenarán las arcas fiscales. Ya en la década del 80, el economista Arthur Lafer demostró que aumentando la presión fiscal se llega incluso a una menor percepción, y esto porque los impuestos son un fenómeno complejo en que también inciden las expectativas y conductas humanas.

Por último, un enfoque matemático elemental demuestra que de nada sirve subir las tasas si se degradan la riqueza y el crecimiento, que son la base imponible sobre la cual deben aplicarse dichas tasas. Un segundo programa, en cambio, pretende eliminar de la faz tributaria muchos impuestos y reducir otros a los niveles de la era del FUT. ¿Sin recaudación cómo se construye el estado de bienestar al que aspira la nueva Constitución? ¿Cómo se avanza a una sociedad más igualitaria, cuya demanda parece leerse claramente en el Chile actual?

El tercero de los programas pone énfasis en la policía tributaria, dotando de mayores y exorbitantes facultades a la administración, favoreciendo el soplonaje y la persecución. ¿En qué queda entonces la imagen colaborativa con el contribuyente que nuestra autoridad tributaria ha querido instalar? ¿No será más adecuado impulsar la educación cívica y fiscal y construir buenas razones para contribuir sin reparos ni ardides? El último de los programas se centra en exenciones, prestaciones, devoluciones y alivios, sin dar mayores luces respecto de la recaudación necesaria para ponerlos en ejecución.

Finalmente, todos los planes caen en detalles caricaturescos como la subida de las tasas de embarque para aquellos que excedan un número de viajes en avión al año, la creación de un grupo especial que elimine las normas que invaden la vida privada, el loable propósito de nivelar la cancha con buenas ideas y la creación de la figura del denunciante anónimo tributario. Leyendo todo esto, queda la sensación de que los impuestos son un tema menor en la comarca, pero sin enfrentar adecuadamente los retos de la tributación, no habrá programa político ni social que pueda llevarse a cabo.

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