HABÍA QUE ATREVERSE, PERO NO ERA NECESARIO USAR EL RESBALÍN

El Mercurio

Macarena Navarrete Socia principal de EY

Recientemente, el gobierno mandó al Congreso la ley corta que financiaría pensiones futuras de los chilenos al eliminar exenciones tributarias. El país reclama mejores pensiones para nuestros adultos mayores, y no podemos negarnos a encontrar respuestas de cómo lograr darles un mejor futuro tan merecido. Se hace razonable considerar eliminar exenciones, que hacen que algunos paguemos por cuenta de los que no pagan. No existe tal cosa como un almuerzo gratis.

El erario fiscal demanda recursos. Si algunos no contribuyen de acuerdo con sus capacidades, el resto contribuirá más de manera injusta. Así las cosas, solo queda identificar las exenciones injustificadas para eliminarlas manteniendo las justificadas. Pero el diablo está en los detalles. Las exenciones al mercado de capitales se justifican. Ellas permiten profundidad del mercado y no solo posibilitan beneficios para actores de la élite, sino también permiten a los ciudadanos de a pie obtener créditos hipotecarios a 30 años y a las empresas locales pequeñas tener la certeza de que habrá préstamos con los cuales podrán refinanciar sus créditos actuales.

Contrario a lo anterior, el Gobierno ha incluido dentro de las exenciones a ser eliminadas la del mercado de capitales. Reemplazándola, proponían un impuesto de 5%. Eso fue trepar la escalera y subirse al resbalín. Al recibir la noticia, pese a que muchos pensamos que había que proteger la exención, consideramos que 5% era tolerable, que era posible que no se ahuyentaran muchas inversiones, siempre preocupados en el fondo de que nos hubiéramos subido al resbalín. Así fue. Luego de días de discusión en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputadas y Diputados, se han aprobado indicaciones para afectar la ganancia de capital a impuestos generales con tasa de 40%.

Nuestros parlamentarios pensarán que ahora entonces los actores del mercado de capital comenzarán simplemente a pagar 40% sobre las mismas transacciones que solían ejecutar. La realidad no es así. Los actores económicos reevalúan su actuar según las reglas que nos rigen. Lo que veremos es que esas transacciones que solíamos ver no ocurrirán, pues los inversionistas que solíamos tener invertirán en otros mercados. Así las cosas, Chile vencerá en tener una tasa más alta y fracasará en lograr una mayor recaudación, dañando de paso a una enorme cantidad de chilenos, personas y empresas que se benefician de la profundidad del mercado de capitales. Si se sube la tasa, nos tiraremos por el resbalín, y al llegar abajo nos daremos cuenta de que estamos solos.

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