DEUDA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

Macarena Navarrete Socia principal de EY

El MercurioEl reciente y lapidario informe de la ONU puso nuevamente en evidencia la urgencia climática. Al respecto, solo un dato escalofriante: cada una de las últimas cuatro décadas ha sido sucesivamente más cálida que cualquier década precedente desde 1850. ¿Por qué sigue sorprendiendo a muchos la ‘alerta roja’ que este progresivo calentamiento representa para la humanidad?

Los recientes incendios en Grecia y EE.UU. o las inundaciones en Alemania, India y Turquía, con escenas más propias de películas apocalípticas que de noticiarios, son muestra clara de que urgen acciones más drásticas al respecto. A medida que los países avanzan en la implementación de políticas para combatir el calentamiento global, la conciencia sobre la gravedad del cambio climático crece también en el nuestro. Según las últimas cifras de Cadem, nueve de cada diez chilenos creen que esta situación afectará al país y a ellos personalmente, y un 73% pone el medio ambiente por encima del desarrollo económico.

¿Estamos reaccionando ante estas evidencias objetivas y percepciones subjetivas con suficiente sentido de urgencia? Chile está avanzando en la agenda ambiental, particularmente, en la matriz sustentable, ubicándose entre los líderes a nivel mundial en el desarrollo de energías limpias, según el Índice de Atractivo País para Energías Renovables de EY (RECAI). El sector empresarial también está asumiendo un rol central. Vemos que los factores ESG están siendo cada vez más considerados en las decisiones de operación e inversión, y la sustentabilidad aparece dentro de los diez desafíos internos de las compañías para los próximos tres años, según el último estudio de EY ‘Desafíos y tendencias de las empresas en Chile’. ¿Tenemos que esforzarnos aún más? La respuesta es obvia. Chile se encuentra en riesgo máximo de sequía, la que ya azota a nuestras comunidades y nos afecta económicamente, como vimos en la reciente proyección de exportaciones de fruta, uno de los productos estrella del país.

Sigamos desarrollando herramientas tecnológicas que permitan paliar la escasez de agua, pero también seamos conscientes de que son soluciones para acomodarnos a la situación y no para resolverla o mejorarla. La ONU advirtió que las megasequías en Chile central pueden aumentar cinco veces. Tenemos que preocuparnos hoy de desarrollar soluciones más globales, tanto en términos de cooperación internacional como en acciones concretas en nuestro país, donde será clave el trabajo en conjunto del sector público, privado, la academia y la sociedad civil. Los ejemplos de países más adelantados en la materia pueden ser una buena guía para seguir avanzando.Pie de p

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