DÍA DE LA MUJER NO ES UN AÑO NUEVO

El Mercurio

MACARENA NAVARRETE – Socia Principal EY Chile

Al hablar de brecha de género no se trata solo de mujeres. Se habla de temas que nos importan a todos, en general. Saltarse esta columna por parecer repetitiva sería un error: es apremiante tener en cuenta que la brecha de género afecta a toda la sociedad. Sabemos que la realización espiritual y material es crucial en el desarrollo de la persona, por lo que es ideal que ambas vayan de la mano. Sin embargo, el último informe del World Economic Forum (WEF) sobre brecha de género muestra que las mujeres son más pobres en relación con los hombres: la brecha económica pasó de cerrarse en 202 años, en 2018, a 257 en este último reporte.

Si bien la vida de las mujeres ha mejorado en muchos aspectos —vivimos más años, con mejor salud, más educación y somos más activas en el mundo político—, la brecha de género jamás será cerrada si la económica está así de atrasada. Es necesaria una mejor respuesta del mundo empresarial y político. En países donde el nivel de empoderamiento político femenino es mayor, hay más mujeres con roles senior en el mundo empresarial, según el WEF. Ellas, por ende, deben ser igualmente recompensadas como sus pares. Esto es claro ejemplo de que mundos privado y público son necesarios para el desarrollo de las mujeres.

Se debe impulsar una legislación laboral que apoye al balance de género, como también promover en el mundo privado un compromiso con la igualdad de derechos, incluyendo una compensación equitativa.

Aunque todo este análisis siempre vuelve a lo mismo: mejores niveles de educación. Educar a niñas y mujeres es la piedra angular de los esfuerzos para cerrar la brecha de género en su ámbito económico. Es la educación la que ayuda a asegurar trabajos mejor pagados en el mundo tecnológico y en sectores en crecimiento, además de aumentar las posibilidades de acceder a financiamiento para desarrollar negocios propios. Mujeres con roles claros y visibles son un fuerte apoyo para cerrar brechas, porque son una señal evidente de que sí se puede. Un buen sistema de promoción y de compensación sin sesgos es una real herramienta que debe ser acompañada por programas potentes que fortalezcan nuestro liderazgo.

El Día de la Mujer no debe ser algo que, como Año Nuevo, pase y olvidemos. Esta es una urgencia, un llamado a la acción con decisión, un trabajo que exige medidas reales hoy y a largo plazo. Es un llamado a no calmar conciencias con medidas pequeñas, sino que a hacer obras grandes que cierren brechas económicas.

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