TRABAJO DEL FUTURO: ¿CHILE ESTÁ EN ESTE DEBATE MUNDIAL?

MACARENA NAVARRETE Socia principal de EY Chile

Mercurio

El debate de la reducción de la jornada laboral ha dejado fuera, al menos en la opinión pública, algunos puntos de relevancia. Me centraré en uno, dado que el mundo habla de él, pero sigue sin penetrar el análisis político: ¿la tecnología redefinirá las habilidades laborales o las reemplazará? Solo 22% de los líderes globales dice estar preparado para operar en un entorno que ya es altamente digital, según 25 mil de ellos encuestados por EY.

Esta cifra es alarmante, puesto que vivimos en una era digital que impacta a todo nivel, incluido el mundo laboral. ¿Cómo enfrentar los nuevos paradigmas si no se entienden, más aún cuando la obsolescencia de conocimientos es algo habitual? Simple: con formación constante para nosotros y nuestros colaboradores porque la mejor estrategia digital es la centrada en las personas. Las tecnologías no son las disruptivas ni las innovadoras, las personas sí. Concentrarse en el capital humano es la mejor respuesta al mundo de hoy, aunque parezca un lugar común.

La automatización robótica de procesos no es una herramienta para sacar gente de una organización; es la oportunidad para que la gente se dedique a procesos más complejos que requieren más análisis, dejando los de carácter mecánico a una máquina. Para conseguirlo, se debe brindar mejor y más capacitación para el desarrollo de nuevas habilidades laborales. Siempre las etapas de transformación, y especialmente esta que se mueve a pasos agigantados, generan ansiedades. Lo bueno es que tenemos claras señales que permiten entender cómo enfocar el talento humano y qué hacer con las soluciones digitales. Por ejemplo, otorgar mayor flexibilidad: en EE.UU., 45% de los colaboradores trabaja desde su casa, realidad que se expande en Chile.

O ante la duda sobre cómo retener a nuestros talentos: 56% de las personas se quedaría en una empresa que empatice con sus necesidades, según un estudio global de EY. El desafío de los líderes en las empresas, en un mundo que avanza hacia el trabajo fuera de la oficina, es saber cómo mantener la unidad en un público que está físicamente disgregado. Para ello, es esencial trabajar sobre cuatro conceptos: propósito de la organización, formas de liderazgo, entorno del trabajo y cuál es la experiencia de la gente que trabaja con nosotros. En resumen, no podemos reducir el debate laboral de Chile a solo la duración de la jornada, por más interés que suscite. Esta es una gran oportunidad para abordar este debate al que nuestro país, lamentablemente, llega tarde y que en un mundo integrado nos pasará la cuenta.

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