La proporción de mujeres en los directorios en Chile

Lunes, 27 de mayo de 2019 | 15:08

Rubén López

Lead partner Mazars Chile

Quisimos comprobar si efectivamente ha habido progreso en su integración a las firmas locales.

En medio de las turbulencias que están viviendo los mercados mundiales principalmente por la guerra comercial entre EE.UU. y China, el Bloomberg Gender­Equality Index (indicador que agrupa a 230 empresas que apoyan la divulgación y las mejores prácticas de igualdad de género) ha rentado en torno a un 13% en 2019, superando a varios indicadores bursátiles globales, entre ellos el MSCI World o el propio IPSA.

Este es sólo un dato que refleja el real impacto que puede tener la diversidad, en este caso de género, en la rentabilidad de una empresa. Otro ejemplo: MSCI analizó a un grupo de empresas estadounidenses durante un período de cinco años (2011­2016) y las firmas que comenzaron el período con, al menos, tres mujeres en el directorio, experimentaron un ROE de 10,1%, versus un 7,4% del resto de las compañías.

En ese contexto, quisimos comprobar si efectivamente ha habido progreso en la integración de las mujeres a los directorios de las empresas chilenas. La necesidad de contar con mayor diversidad en estas instancias (y en esto hablo de una realidad global, no sólo nacional), es algo que nadie cuestiona públicamente. En privado, no obstante, extrañamente no hay unanimidad aún sobre el efecto real de la diversidad en la rentabilidad de las compañías.

Revisamos lo que sucedió con las 122 empresas de mayor capitalización bursátil tras finalizar el período de Juntas Ordinarias de Accionistas (JOA) ¿Y qué detectamos? Efectivamente hubo un alza, lo que da una positiva señal: el 55,74% de las compañías tiene alguna mujer en su directorio, lo que implica un aumento de 21,4% respecto del cierre de 2018. Y si bien la mayoría tiene una directora (titular o suplente), el número de compañías con tres mujeres en sus mesas subió de 4 a 9 (AFP Cuprum, AFP Habitat, AFP Provida, Aguas Andinas, Banco Santander, Colbún, IAM, Telefónica Chile y Zofri).

Esta es una buena noticia, porque muestra que muchas compañías están buscando avanzar hacia una conformación de sus directorios que refleje la actual presencia de mujeres en los distintos ámbitos de la sociedad. Por ejemplo, seis de cada diez alumnos de la educación superior son de sexo femenino, y más del 70% de las compras en el país son realizadas por mujeres.

No obstante, al analizar la tasa de participación femenina en los directorios (que se calcula dividiendo el número de puestos ocupados por mujeres por el total de cupos disponibles en los directorios), vemos que aún estamos rezagados respecto de la realidad mundial. Al cierre de las JOA 2019, el 10,02% de los puestos de directorios eran ocupados por mujeres, porcentaje superior al 7,96% del cierre de 2018, pero muy por debajo del promedio mundial (31%) y de países como Francia o Noruega, donde la cifra supera el 40%, según datos del último Board Index 2018 que realiza Spencer Stuart.

En Australia, la tasa de participación de mujeres en el directorio alcanza “sólo” un 29,5% y hace unos días el mayor fondo de pensiones de dicho país (AustralianSuper) está presionando para que las empresas tengan dos directoras en sus mesas o votarán en contra de los directores para la reelección en las próximas juntas de octubre­noviembre. “Mejor diversidad de género en el directorio, mayor la diversidad de pensamiento”, lo que es vital para la rentabilidad de largo plazo, dijo Andrew Gray, director de dicho fondo.

Es de esperar que el avance que vimos en Chile no sea una reacción a una coyuntura particular, sino al real convencimiento del aporte que las mujeres pueden realizar al crecimiento de las empresas locales, lo que sin duda comprobaremos en los años que vienen. Porque es clave que las empresas sean más empáticas con su entorno, pero no sólo tras un objetivo reputacional, sino para su sostenibilidad en el largo plazo.

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