¿Dónde estaban los auditores? por Renzo Corona

Visión ESE Business School / Universidad de los Andes

Renzo Corona, Socio Líder del Departamento de Auditoría PwC y egresado PADE 2000, reflexiona acerca de los objetivos y los límites de la auditoría externa en las empresas.

LA SOFISTICACION del mundo de los negocios ha generado crecientes exigencias para la formación de un auditor externo, pero sin duda su labor sigue siendo un oficio fundado en la experiencia práctica.

Cada una de las firmas contrata anualmente en Chile más de 100 profesionales recién egresados, a los cuales forma en este oficio, desarrollando, sobre la base del método maestroaprendiz, habilidades como observar, escuchar, indagar y analizar, entre muchas otras. Me interesa referirme al rol específico de un auditor externo al examinar los estados financieros de una empresa.

El desconocimiento sobre sus reales alcances no es privativo del público en general, sino también de relevantes agentes económicos. ¡Hay indicios que pueden existir irregularidades! Necesitamos una auditoría. Sin perjuicio que este es un campo específico que se conoce como auditoría “forense”, es fundamental internalizar que la detección de fraudes no es el objetivo de una auditoría de estados financieros.

Si bien el auditor debe estar alerta a la posibilidad de que existan irregularidades y la práctica profesional contempla que se desarrollen determinados procedimientos para cubrir este tipo de riesgos, definitivamente el alcance del trabajo no se extiende a labores de tipo policial y tanto las horas de trabajo que se invierten en una auditoría de estados financieros como el tipo de formación de los profesionales involucrados claramente hacen imposible ofrecer garantías en tal sentido.

De hecho, el último informe de la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE) señala que solo el 3,3% de los fraudes son detectados como resultado de una auditoría de estados financieros y, por el contrario, más del 70% producto de denuncias, de revisiones de la propia administración y de auditoría interna.

Otros asimilan la labor del auditor a un rol de fiscalización. Sin desconocer que el auditor externo cumple en ciertos aspectos un rol subsidiario a la labor de los reguladores, no cuenta con las atribuciones legales ni con la potestad para ejercer dicho rol. Un auditor externo no puede legalmente y, por cierto, está fuera del ámbito de su competencia, solicitar información no pública a terceros, tomar declaraciones y acceder a información confidencial de organismos del Estado, entre otras.

Dicho lo anterior muchos se podrán plantear. ¿Entonces para qué sirve una auditoría externa? Debemos comenzar señalando que los estados financieros los prepara la propia entidad y es inherente a este proceso hacer una serie de estimaciones, y lo que hace el auditor externo es emitir una opinión en relación a si dichos estados financieros se ajustan en forma razonable a un marco contable de general aceptación, hoy en el caso de Chile las Normas Internacionales de Información Financiera, NIIF (IFRS, por su sigla en inglés).

Para emitir esa opinión, se requiere de equipos multidisciplinarios. Una auditoria de estados financieros se hace sobre la base de un marco, las Normas de Auditoria Generalmente Aceptadas, y comienza por una evaluación de los controles internos con que cuenta la propia entidad, para así determinar la profundidad de los restantes procedimientos que, en definitiva, se traducen en la revisión de muestras y otras pruebas de tipo conceptual y analítico.

En definitiva, el rol del auditor externo es brindar una seguridad razonable que los estados financieros han sido preparados por la entidad observando el referido marco contable (NIIF). Los usuarios que tienen claro lo anterior siguen apreciando en su justa dimensión el rol que cumple nuestra profesión.

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