El fin de la Contabilidad

El Diario Financiero

CRISTIÁN BASTIÁN SOCIO PRINCIPAL KPMG

El provocador título del último libro de los profesores Baruch Lev y Feng Gu, de la Stern School of Business, New York University, ‘El fin de la contabilidad y el camino a seguir’, pone en discusión la evidente necesidad de la reinvención de los informes sobre los estados financieros de las empresas y de recuperar su valor para los stakeholders.

La naturaleza que está detrás de esta urgencia de evolucionar en los reportes de las empresas, según los autores, subyace en la evidencia práctica que demuestra que, en ciento cincuenta años, estos informes siguen siendo prácticamente los mismos. También, por otra parte, que en el período estudiado por Baruch Lev -sobre la base de las empresas cotizadas en Estados Unidos–, si bien en una primera etapa desde 1950 hasta los años 80, se observó que la cotización de las compañías en el mercado respondía con la lógica de la información financiera que publicaban las empresas, a partir de los años ochenta esta correlación entre las variables de rendimiento financiero y la cotización cae dramáticamente por debajo del 40%.

Uno de los primeros desafíos es mejorar el valor y vigencia de los informes corporativos, teniendo presente siempre que las fuentes de información de las que se nutren los inversores hoy son diversas. En un mundo conectado, la inmediatez es un valor que permite el acceso a múltiples variables, benchmarks con competidores, consensos de los inversores, etc. Toda esta información en línea les ha quitado el sitial de importancia que antiguamente tenían estos informes anuales como fuente y pone de manifiesto la necesidad de que evolucionen.

En los últimos años, compañías altamente innovadoras están evaluando a sus máximos ejecutivos y sus propios resultados a través de un nuevo tipo de indicadores relacionados con los activos estratégicos, en vez de la ‘contabilidad tradicional’. Lo que también ha llevado a crear un nuevo contexto más adecuado para la información corporativa en nuevos formatos. Un ejemplo de ello es LinkedIn, donde los principales ejecutivos no son remunerados por los beneficios que obtiene la empresa, sino por la evolución del número de visitantes registrados en la plataforma.

Se trata de crear indicadores inteligentes que se relacionen con medir y mejorar la información y su disponibilidad hacia los mercados, con reportes que ayuden a contar con un mejor entendimiento y explicación acerca del desempeño de las empresas, y el valor que ellas crean y distribuyen.

Recuadro ‘Compañías innovadoras están evaluando ejecutivos y resultados mediante indicadores relacionados con los activos estratégicos, en vez de la contabilidad tradicional’.

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