Hacia un crecimiento económico sostenible

Por CRISTIÁN BASTIÁN SOCIO PRINCIPAL KPMG

El Diario Financiero

El sector privado es el principal motor de desarrollo económico en la sociedad, al generar el 90% del empleo a nivel global. Asimismo, el ‘medio’ ideal para el desarrollo de buenas empresas es un entorno que abra enormes posibilidades de prosperidad compartida y viceversa. Con esta visión, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) materializó en el año 2015 una serie de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), considerados como la hoja de ruta a nivel global y una guía para que las empresas contribuyan al desarrollo sostenible del planeta.

Sumarse a estas metas, y reportar acerca de los planes para el desarrollo sostenible, generará una valoración y un reconocimiento importante a las empresas, incrementando su cercanía y empatía con la comunidad, facilitando también que sus clientes, inversores y stakeholders comprendan mejor el aporte de valor de las mismas.

Esta oportunidad de contribuir por parte de las empresas y, a su vez, poder mejorar su negocio, genera la prosperidad de las sociedades en las que están inmersas y el camino virtuoso que significa el crecimiento sostenible. Esto igualmente lo refleja el reciente estudio a nivel mundial ‘How to report on the SDGs’, elaborado por KPMG, donde el 84% de las empresas identifican a estos objetivos como un factor muy relevante para los negocios comprometiéndose con algunos de los 17 objetivos promovidos por la ONU. De igual forma, el 42% revisa estos objetivos en las principales actividades comerciales de la empresa en toda la cadena de valor y el 23% examina las principales actividades de responsabilidad social de la empresa.

El cambio climático se ha transformado en una prioridad indiscutida a nivel global y también para las empresas: el 65% de ellas lo señala como prioritario. Esta situación no sólo afecta a nivel humanitario, sino que las empresas también lo notan en su cuenta de resultados. También, entre varios otros objetivos, la disminución de la desigualdad y el acceso a un empleo bien remunerado han tomado un lugar destacado en el compromiso empresarial. Por eso, el trabajo y el crecimiento económico ocupan la segunda posición en el ranking de prioridades de las empresas.

La ONU recomienda promover políticas que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, además de fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros. Es en este ámbito donde, además, entendemos que las empresas deben mirar hacia delante y reconocer que si quieren captar a los mejores talentos, deben demostrar que son empresas socialmente responsables e innovadoras, para así generar una visión de prosperidad compartida en la sociedad a través un crecimiento económico inclusivo, que genere oportunidades para todos los segmentos de la población.

Recuadro ‘La oportunidad de contribuir por parte de las empresas y, a su vez, poder mejorar su negocio, genera la prosperidad de las sociedades’.

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