“El sistema semiintegrado ha complejizado todo el sistema en exceso. El país hubiese sufrido mucho menos si solo hubiésemos subido las tasas de impuesto”

El Mercurio – Economía y Negocio – 22 julio 2018

Macarena Navarrete – EY Chile

Con poco más de siete meses como la máxima ejecutiva de la firma global en Chile, Navarrete analiza a fondo el ajuste tributario y opina sobre el tema que acapara la agenda por estos días: el movimiento feminista.

Macarena Navarrete Poblete silencia el teléfono. ‘Voy a dejar por 30 minutos mi rol de madre’, dice, justo antes de comenzar a conversar sobre su rol como managing partner o socia principal (que tiene responsabilidad administrativa) de EY en Chile, una de las empresas de servicios de auditoría, tributarios y de consultoría más grandes del mundo. Sentada en el piso 10 del edificio de Presidente Riesco, donde no tiene una oficina fija, responde algo que muchos le preguntan: no está ahí por ser mujer, sino que se lo ganó por sus 20 años trabajando en EY, donde partió como ‘una más del staff’, y donde hace 11 se convirtió en socia, reconoce la abogada de la Universidad de Chile, de 44 años, casada y con dos mellizos adolescentes.

‘Para mí, ser mujer es un no tema en mi trabajo. Sí creo que puede haber personas que den un trato paternalista o que tengan un prejuicio negativo, pero también hay personas que tienen un prejuicio positivo, y hay ventajas que tiene el ser mujer. Finalmente, en la vida y en los negocios, uno tiene que encontrar la forma de ser exitoso, no la razón por la que no se es exitoso’, dice Navarrete, la sucesora en ese puesto de Cristián Lefevre, el que fuera por más de 15 años el socio principal de EY en Chile y quien asumió como chairman.

‘Cristián está con clientes todo el día, buscando, visitando, manteniendo relaciones. Yo estoy muy concentrada en el manejo de los resultados de la firma, de nuestros equipos, en la relación e integración con la empresa global, y el empoderamiento de la empresa local’. ¿Pero quién toma las decisiones finales?

‘Las tomo yo. Nosotros no tenemos un modo de administrar esta compañía de decir, ‘bueno, pero quién manda aquí’, y no fuimos así nunca. Son pocas las veces que me ha tocado tomar una decisión en que no haya habido un amplio consenso’. ‘El país hubiese sufrido mucho menos si solo hubiésemos subido las tasas de impuesto’ Cuando Navarrete habla de coyuntura nacional, es imposible no preguntarle por su vinculación familiar con la política y si ella piensa o pensó seguir esa misma senda.

Su madre, Patricia Poblete, fue ministra de Vivienda del primer gobierno de Michelle Bachelet, y su padre, Jorge Navarrete, ex presidente de TVN y director de Codelco. ‘Hay que tener una vocación de servicio público muy grande para estar en política. Tengo una inquietud política, de servicio al país, y creo que eso es algo que uno puede hacer desde muchas veredas. Pero la política dura no es un lugar donde es muy grato estar’, dice. Pero si hay un tema en el que Navarrete es voz autorizada —de política pública contingente— es en el área tributaria, a la que estuvo vinculada desde su ingreso a EY.

En su balance del primer año de aplicación en régimen de la reforma tributaria aprobada en el gobierno anterior, Navarrete resume: ‘No ha sido lo que se quiso que fuera en lo sustancial, y ha sido mucho más compleja en lo procedimental. Siempre existe la discusión de si esto ocurre por lo que pasa en el mundo y la desaceleración global y cuánta influencia tiene nuestra participación en la desaceleración a nivel local. Discusión más o discusión menos, lo cierto es que la plata no está en las arcas del fisco, este país tiene una enorme cantidad de necesidades y hay un déficit fiscal significativo que solo sigue aumentando’.

En lo procedimental, cree la abogada, no ha sido fácil, porque el sistema es complejo, enormemente demandante, y cuyo diseño genera casi la certeza del error y el incumplimiento. ‘Lo procedimental hay que cambiarlo ya, no da para más.

La cantidad de declaraciones juradas que hay que presentar son inmanejables. El fisco tiene que controlar que la gente pague sus impuestos, pero una vez que empiezas a sofisticar y detallar tanto los procedimientos para tratar de evitar el más mínimo incumplimiento, puedes someter a un nivel tal de presión a la economía, que la ahogues. Hay que encontrar un balance razonable y en este momento, la demanda de tiempo de abogados, contadores, auditores, está siendo demasiado fuerte’, apunta. En cuanto al anuncio del Gobierno de no bajar el impuesto a las empresas, Navarrete no lo comparte, pero matiza. ‘No me parece bien no bajarlo.

Si pudiéramos bajarlo, debiéramos. Pero necesitamos una evaluación seria de si podemos hacerlo. ¿Puede Chile, con el nivel de déficit fiscal que tenemos, con el nivel de demandas sociales? Yo creo que es difícil responder hoy día’. Sí estima como ‘altamente deseable’ la integración de los dos sistemas tributarios principales actuales. ‘El sistema semiintegrado no ha traído grandes cosas positivas, ha complejizado todo el sistema en exceso. El país hubiese sufrido mucho menos si solo hubiésemos subido las tasas de impuesto. Se hizo una modificación gigante a las estructuras básicas del sistema, que llevó a un sufrimiento mucho mayor que el solo aumento de la recaudación’. Sobre la idea de compensar y subir otros impuestos específicos, Navarrete dice que ‘hay impuestos sobre productos negativos para la población o para el medio ambiente, pero son bastante simbólicos, poco recaudadores’. Donde sí cree que debe aplicarse un gravamen es en las plataformas digitales.

‘El mundo de los negocios se va moviendo hacia las plataformas y si no les cobras a las plataformas y a los ecosistemas que la rodean, va a llegar un momento en la evolución de la economía del trabajo en que ya no tengas a quién cobrarle. Hay que cobrarles a las nuevas formas en que funcionan los hoteles, el transporte, la comida, etcétera’. Que esta sea la tercera modificación tributaria en menos de cinco años, para Navarrete, habla del ‘poco consenso con que hemos llevado las cosas adelante, porque no es un sistema racional aquel que cambia, cambia y cambia. Cuando uno va a hacer una inversión tiene que tener una cierta expectativa de que las cosas más o menos durante algún tiempo estén estables.

En un sistema de gobiernos tan cortos, es desafiante para el mundo privado estarse ajustando constantemente a reformas tributarias’. A pesar de que pudiera ser un problema para el Gobierno aprobar esta nueva modificación sin tener mayoría parlamentaria, Navarrete cree que puede ser una oportunidad. ‘La falta de mayoría parlamentaria va a forzar al Ejecutivo a llegar a un acuerdo previo, y para eso va a tener que haber muchas conversaciones. Eso va a ser muy importante, porque quizá lo que nos ha llevado adonde estamos, han sido reformas que no se han hecho con consensos mayoritarios en la población. Y si aquí se logra llegar a un consenso, entonces esta reforma va a tener estabilidad en el tiempo’, remata.

Recuadro Socia principal y mujer: ‘Que esto es tema, no deja de preocupar (…). Estoy segura de que nadie habla del managing partner rubio o del colorín. A nadie se le ocurriría hablar de esa diferencia’.

‘En un sistema de gobiernos tan cortos, es desafiante para el mundo privado estarse ajustando constantemente a reformas tributarias’.

‘El movimiento feminista está teniendo una banda tan ancha, que comulgo con muchas de las cosas y con otras no tanto”

El año pasado, una publicación de prensa hablaba del complejo momento que vivía la auditora tras el nombramiento de Macarena Navarrete como la máxima ejecutiva de la firma en Chile —la primera mujer de las ‘big four’—, al contar con una férrea oposición interna. Navarrete le baja el dramatismo. ‘Fue mucho menos épico de lo que la gente cree. Cristian Lefevre fue managing partner (socio principal, que tiene responsabilidad administrativa) como 16 años y se le dio mucha relevancia a que había llegado yo y que era mujer.

La verdad es que el proceso en EY es mucho más suave y que sea mujer, es mucho menos dramático de lo que se piensa. Hace muchos años, Cristián empezó un proceso conmigo de traspaso de conocimiento larguísimo, probablemente seis años antes que yo llegara al cargo. La organización determinó que yo era la mejor opción, y que a Cristián lo necesitábamos en el mercado’, apunta.

En todo caso, el cambio del modelo de negocio de EY en Chile sí ha hecho que varias personas salgan de la organización, entre ellos, reconocidos socios. ‘Como en todos los procesos transformacionales intensos, hemos tenido también que pagar ciertos costos y es así como ciertos profesionales que eran parte de nuestra organización, ya no lo son. Estos cambios van ocurriendo en el tiempo y es así como dos socios muy queridos, Juan Pablo Hess y Rubén López, han decidido optar por otro camino y continuar su vida profesional en otra firma de auditoría no big 4’, cuenta Navarrete. ‘Pagar estas repercusiones no es fácil, pero tenemos un profundo convencimiento de que vamos en el camino correcto para alcanzar el éxito’, agrega. —¿Alguien le dijo que no estaba de acuerdo con su nombramiento? ‘No. Cuando uno trabaja 20 años y empieza siendo staff, vas creciendo como persona y como profesional, y vas acumulando línea de crédito de cariño y de relación personal.

Eso hace más fáciles las cosas. Nunca viví una experiencia personal que me hiciera sentir incómoda, eso es distinto del hecho de que esta empresa puede haber tenido otro managing partner, porque yo no tenía por qué ser la única opción. En el proceso, yo no tengo por qué no pensar que mis socios pueden haber pensado que otra persona era la mejor opción, pero nos reunimos, tomamos una decisión y después de eso tuve a todo el partnership alineado detrás mío’. —¿El hecho de ser mujer, jugó algún rol en este nombramiento? ‘Depende. Para mí, que el managing partner de esta compañía sea mujer, no significa nada. Lo que significa, y es súper poderoso, es que el managing partner puede ser mujer. El siguiente no tiene por qué ser mujer. Yo soy chilena, pero el próximo no tiene por qué ser chileno’.

—¿No siente un peso por jugar ese rol en medio de una ola de reivindicaciones feministas? ‘Sí hay un peso y es un peso que uno no debiera llevar, pero que es inevitable. Que esto es tema, no deja de preocupar (…) Estoy segura de que nadie habla del managing partner rubio, o del colorín. A nadie se le ocurriría hablar de esa diferencia’. —¿Cuánto comulga con el movimiento feminista? ‘Es difícil, porque el movimiento feminista está teniendo una banda tan ancha, que comulgo con muchas de las cosas y con otras no tanto. Se han juntado en ese grupo mujeres que han sufrido acoso en sus lugares de trabajo o estudio, y obviamente es algo con lo que uno empatiza. Me es más difícil —y creo que es un tema generacional—, empatizar con una búsqueda de igualdad cuya expectativa pareciera ser que hombres y mujeres fuésemos exactamente iguales, porque para mí no es ningún problema que seamos diferentes, lo que no significa que sea válido que tengamos derechos y oportunidades diferentes’.

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