Ricardo Briggs, el nuevo CEO de Deloitte, que a los 21 años se propuso llegar a la cima de la auditora

Alos 21 años, en su entrevista de trabajo para entrar a trabajar a Deloitte, Ricardo Briggs le dijo a su interlocutor que quería ser el CEO de la compañía; 28 años después lo consiguió y desde el 3 de junio es el Regional Managing Partner de Deloitte Chile, en reemplazo de Jorge Rodríguez.

‘Trabajé una vida para lograr esto’, dice sentado en su oficina del piso 16 de la auditora global en Rosario Norte. Briggs (50 años, casado, tres hijos) es ingeniero comercial y contador auditor de la Universidad de Santiago, tiene un Master en Public Administration (MPA) en la Universidad de Harvard y un Certified Public Accounting (CPA) en San Diego, California, Estados Unidos. Su carrera profesional, que completamente ha hecho en Deloitte, lo hizo pasar por todas las áreas de la compañía: partió en auditoría, área que luego lideró, dirigió el negocio de riesgos y también el de consultoría.

Es justamente este último negocio el que tiene propuesto potenciar. El área de consultoría incluye asesorías a empresas en transformación, big data, transformación digital, investigación forense, ciberseguridad y en Chile representa cerca del 40% de los ingresos, mientras que en Estados Unidos, la consultoría representa el 70% de los ingresos. Hacia esa meta quiere llegar, cuenta Briggs. ‘En el pasado nos dedicamos a construir escala, a ser de las firmas más grandes. Ya logramos ese tamaño. Ahora estamos girando, sin dejar lo tradicional, hacia la consultoría’, apunta.

En esta nueva etapa, además, quieren tener más voz en los temas relevantes del país. Uno de ellos tiene que ver con impuestos, donde tienen un equipo de 450 personas en Chile. ‘Todavía no se sabe cómo vienen los cambios y estamos reforzando nuestros equipos para estar aún más preparados. Hay un tema político muy importante en esto, pero desde el punto de vista técnico, la simplificación es algo positivo’, dice el ejecutivo.

Otro punto clave para Deloitte no solo en Chile, sino que en todas sus operaciones en el mundo, tiene que ver con la ciberseguridad, área donde tienen un equipo en Chile conectado a los cuatro centros de ciberseguridad en Canadá. ‘Esto es un problema de clase mundial y viene para quedarse. Está en el top 3 de cualquier gerente de una compañía importante. En Chile se ha invertido bastante, pero no lo suficiente. Hay que tener claro que la innovación opera en el mundo de los ataques informáticos’, apunta Briggs. Y a partir del ataque informático que sufrió el Banco de Chile, afirma que ‘hay muchos clientes que nos están llamando, porque tienen dudas y esto los hace cuestionarse todo lo que tienen’.

Un segmento de negocio que están explorando son las pequeñas y medianas empresas. Desde el año pasado tienen el programa ‘Private’, que por ahora es probono y que apunta a tomar un grupo de pymes y medirlas en su estrategia, éxito financiero, capacidades y compromiso con la gente. El año pasado fueron 60 pymes y premiaron a 14. ‘Este año van a ser 100 empresas, y premiaremos a 40’, cuenta

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