Equidad de género y corresponsabilidad

Fecha:   2018-06-22

Javier Gatica Socio de PwC Chile

Nuestro país está desperdiciando un potencial importante de crecimiento, producto de la inequidad de género. Los resultados del 2° Estudio Impulsa, que realizamos en alianza PwC Chile, Fundación ChileMujeres y PULSO para identificar los niveles de equidad salarial en grandes empresas de Chile, ratificaron una realidad del mercado laboral que debe ser abordada en el corto plazo.

Si bien el Estudio Impulsa arroja un promedio de 12% de brecha salarial (cifra que nos pone bajo el promedio Ocde de 16%), se debe considerar que éste incluye sólo a los grandes actores de nuestra economía y debemos observar sus resultados con mayor detalle.

El estudio muestra variaciones de hasta 14 puntos porcentuales entre los rubros con mayor equidad, como son Commodities y Banca y Servicios Financieros, respecto de los que tienen mayor brecha, como Utilities y Seguros. Al analizar este último, encontramos diferencias de hasta 52 puntos entre empresas del mismo sector, lo que puede ser una muestra de la importancia de la cultura organizacional en la lucha contra la inequidad y un fuerte indicativo de nuestra identidad nacional.

Aún queda bastante camino por recorrer en materia de equidad de género en Chile, pero hay ánimo de avanzar y hacer frente a los desafíos. Un paso importante es enfrentar la segregación de tareas por género, que muchas veces suele estar determinada por elementos sin ningún peso real, como los estereotipos o sesgos inconscientes que históricamente han limitado el campo laboral de la mujer, haciendo que se concentren solo en algunas actividades y dejándolas fuera de las tareas llamadas ‘para hombres’ o de puestos de toma de decisiones.

Esta segregación por género no solo incide acotando el área laboral en que se asume que debe participar una mujer, sino también asignándole la responsabilidad prioritaria de muchos de los trabajos no remunerados, como son el cuidado de hijos o la administración del hogar. Debemos tener estos sesgos muy en cuenta al generar medidas para paliar esta situación, ya que los objetivos deben ser la equidad e integración, haciendo el terreno más parejo para hombres y mujeres, en lugar de perpetuar la idea que lleva a muchos a pensar que la mujer representa una carga mayor para la empresa.

Para esto es fundamental incentivar la corresponsabilidad en las actividades no remuneradas. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INE 2015, muestra que las mujeres dedican a estas tareas 22 horas a la semana más que los hombres. La mirada a largo plazo debe generar un cambio cultural, equiparando la cancha en este tipo de ámbitos, para que tanto los costos como los beneficios de contratar una mujer o un hombre sean percibidos como equitativos.

Nuestra motivación, más allá de ser una deuda ética pendiente ineludible, se debiera incrementar por los enormes beneficios que implican aprovechar el ‘doble’ de talentos, pues hoy estamos perdiendo un gran potencial de crecimiento. Nuestro estudio PwC ‘Women in Work Index 2018’, arrojó que, a nivel Ocde, cerrar la brecha salarial podría significar un aumento de US$ 2 billones en ingresos para las mujeres y, llevar las tasas de empleo femenino a los niveles de Suecia, significaría un aumento del PIB Ocde de US$6 billones.

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