¿Negociación colectiva o imposición colectiva?

Pulso

29 noviembre 2017

-Karl Sievers BDO Chile

Por las características de mi trabajo, constato que las modificaciones incorporadas por la Ley 20.940 -vigente desde el 1 de abril- sólo rigidizan y complejizan la negociación colectiva. Instituciones como el piso de negociación, prohibición de reemplazo de trabajadores en huelga, servicios mínimos y equipos de emergencia, derecho de información y prohibición de extender beneficios, dejan al empleador en una situación tan difícil que resulta dudoso hablar de negociación colectiva.

Negociar implica ceder. Ambas parcado tes deben abandonar sus posiciones iniciales y hacerse concesiones recíprocas, renunciando a una o más pretensiones con miras a arribar a un acuerdo, a un punto intermedio en beneficio mutuo.

Hoy esa negociación virtualmente ha desaparecido. Con la nueva ley un sindicato no debe ceder nada. Lo obtenido en un proceso de negociación colectiva o las condiciones y beneficios que tienen los trabajadores en caso de no haber instrumento colectivo vigente, es el piso para la siguiente negociación, independiente de la situación del país.

El empleador debe doblegarse ante su contraparte. La otra opción que tiene es prepararse para un duro período de huelga. ¿La gran mayoría de las empresas micro y pequeñas tienen la capacidad de soportar quince, 30 o más días de paralización? La respuesta es no. Uno de los mayores desafíos para el próximo Gobierno será lidiar con el aumento de la conflictividad laboral y aspectos inconclusos o de difícil aplicación de la reforma, como equipos de emergencia y grupos negociadores.

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