Cultura corporativa: prioridad para los directorios

El Diario Financiero
OPINIÓN – Tribuna libre
CRISTIÁN LEFEVRE SOCIO PRINCIPAL DE EY CHILE
La cultura corporativa está siendo un punto importante a considerar en los directorios de las empresas, ya que involucra aspectos relevantes de una compañía y asegura su sostenibilidad. Se debe entender la cultura corporativa como el conjunto de valores, principios y estándares de una empresa que informa e influye en los comportamientos, las acciones y la toma de decisiones dentro de una empresa. Todas las organizaciones tienen una cultura, incluso si ésta no ha sido declarada.

La cultura describe las experiencias humanas y comerciales tanto dentro como fuera de una compañía, y también está informada por las percepciones y expectativas de los stakeholders internos y externos. Es tan importante como la estrategia de negocios: una buena cultura vencerá a una mala estrategia, y una mala cultura vencerá una buena estrategia. Como resultado, la cultura surge como un importante impulsor del desempeño y valor de una compañía. Y es tal su influencia que puede afectar directamente la veracidad de los estados financieros, la efectividad de los controles internos y los esfuerzos por gestionar el riesgo. La cultura es el diferenciador competitivo de una compañía. Es su marca.

Y en esto los líderes de una firma son una pieza fundamental, ya que tienen la responsabilidad de comunicar, mantener y demostrar la cultura de la empresa. Los directorios comparten esta responsabilidad a través de su propia conducta y la supervisión de la administración de la compañía. De este modo, el directorio tiene una participación directa en la configuración de la cultura de la empresa cuando selecciona un nuevo CEO. Al identificar al candidato adecuado, determina las prioridades del gerente general, así como el estilo de liderazgo que sería la mejor opción.

El directorio también decide entre promover un candidato interno que puede ser más propenso a continuar con la cultura actual, o atraer a uno externo que podría liderar un cambio más pronunciado. Al llevara cabo estas tareas, un directorio ya está abordando elementos muy importantes de la cultura de la compañía. Sin embargo, no debería quedarse en estas responsabilidades, sino que debería apuntar a expandir el alcance de su revisión de la cultura corporativa para ver el panorama completo de manera clara y objetiva. También tiene que tomar en cuenta elementos como la reputación entre los stakeholders; valores, principios y estándares establecidos de la empresa; estrategia a largo plazo; y el perfil de gestión de riesgos.

Y no hay que dejar de lado los indicadores para revisión y evaluación de la cultura interna, como el compromiso de los colaboradores, gastos para capacitación y desarrollo. Hay que tener en cuenta que las personas son leales a la cultura de una empresa, no a la estrategia. Así vemos que la cultura es fundamental para el desempeño y el valor de la empresa, y los directorios deben trabajar estrechamente con la gerencia para asegurarse que la cultura corporativa es apropiada para los objetivos que se persiguen. Donde la cultura y la estrategia están estrechamente alineadas, las empresas están mejor posicionadas para alcanzar sus resultados deseados y pueden lograr un mayor éxito mientras mitigan el riesgo.

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