Impuestos y la venta de empresas

El Mercurio

Inversiones

Tras las modificaciones de la reforma tributaria, la venta de una compañía debe ser mirada con mayor atención que antes.

Darío Romero

Gerente Senior de Consultoría en Transacciones de EY Chile

Al momento de enfrentar el proceso de venta de una empresa, uno de los puntos importantes –pero muchas veces subestimado por las partes– es la tributación que la afecta. Las discusiones en etapas tempranas de una transacción suelen centrarse en la determinación del precio (múltiplos de Ebitda, proyecciones de flujos, tasas de descuento y otros factores determinantes), mientras que los aspectos tributarios, esenciales para evaluar la real conveniencia de una oferta, muchas veces son dejados para el final.

Esto es especialmente relevante en el caso de emprendimientos familiares exitosos de personas naturales que aportaron poco capital. Esta combinación de

factores conduce a que los impuestos muchas veces signifiquen una porción importante del precio, no siendo poco frecuente que una oferta, a primera vista tentadora, deje de ser tan atractiva si se considera la variable tributaria.

La reforma tributaria ha tenido un impacto significativo en lo anterior. Entre otras importantes modificaciones, se derogó un régimen de tributación especial, que permitía que las ganancias de capital tributaran –cumpliendo algunos requisitos– con una tasa única igual a la tasa de impuesto corporativo, que el año pasado fue de 24%. De esta manera, salvo que se trate de acciones que hayan sido adquiridas antes del 31 de enero de 1984, o el improbable caso que la empresa tenga presencia bursátil, a contar de enero de este año la carga tributaria en la venta es mucho más significativa.

En efecto, los vendedores personas naturales dejaron de tener la opción de tributar al 24% y pasaron a tributar con impuestos personales con tasas marginales de hasta 35%, es decir, casi once puntos más. Por otra parte, si la venta es efectuada desde una empresa sujeta al régimen semi integrado y luego se retiran las utilidades, la carga puede ser de hasta 44,45%, según el caso. Incluso, si se vende la participación desde una empresa semi integrada y esas utilidades nunca se retiran, la tasa aplicable en una primera instancia subió a 25,5% este año y 27% el 2018. En resumen, y si comparamos la situación descrita con la tasa de primera categoría vigente el año 2013 (20%) para buena parte de los casos la tributación ha subido entre un 7% y un 24,45% en sólo cinco años.

De esta manera, hoy más que nunca resulta imprescindible anticipar la evaluación y cuantificación de los efectos tributarios de un proceso de venta. Sólo de esta manera se podrán evitar sorpresas y frustraciones.

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