El costo de hacer “nada” en materia de cumplimiento

El Diario Financiero
OPINIÓN – Tribuna libre

FELIPE DIVIN DIRECTOR DE RIESGO REGULATORIO Y GOBIERNOS CORPORATIVOS DE DELOITTE
En el último tiempo hemos visto cómo múltiples empresas han sido objeto de investigaciones y sanciones por diversos incumplimientos (corrupción, lavado de activos, etc.). Sin duda, el costo de incumplir leyes y normas es alto y se puede medir desde un punto de vista cuantitativo, considerando el monto de las multas, y otro cualitativo, a través de la pérdida o daño en la reputación de la compañía.

La reputación de una compañía es uno de sus activos más valiosos y la razón de muchos empleados para trabajar en ella. De acuerdo a un estudio publicado en 2011 (The true cost of compliance), el costo promedio de inversión en cumplimiento de las empresas analizadas es de $ 3,5 billones, mientras que el costo de no cumplir, por multas, sanciones, paralización del negocio, etc., es de $ 9,4 billones.

Es decir, el costo de cumplir representa el 37% del costo de no cumplir. Hoy el mercado se está dando cuenta de los beneficios de “cumplir”, aumentando los presupuestos de sus áreas de cumplimiento. De acuerdo a otro estudio, al 2016 un 54% de las empresas analizadas consideraba aumentar ligeramente su presupuesto respecto del año anterior y un 15% espera aumentarlo significativamente. De hecho, de acuerdo a un estudio de Deloitte Compliance Trends Survey, un 59% de las empresas analizadas informaron contar con un Chief Compliance Officer (CCO) con dedicación completa y separado de cualquier otra función.

El gran desafío que tiene la industria en Chile es considerar las áreas y funciones de cumplimiento no como un costo, sino como un activo, estructurando el área de tal forma que el encargado o gerente (CCO) sea un aliado en los negocios, en su calidad de guardián de la reputación. Si se busca este perfil, no es de extrañar que el estudio antes citado muestre que parte importante del aumento de los costos de estas áreas, esté relacionado con la contratación de un equipo más senior. Una forma efectiva de invertir en “cumplir”, es a través del diseño e implementación de programas de cumplimiento integral.

No hay una forma única de hacerlo, sin embargo, siempre se deben considerar: el compromiso de la alta administración, ya que sin él es poco lo que se puede hacer; la cultura corporativa, fundamental para alinear a toda la organización; la evaluación permanente de los riesgos de incumplimiento; la existencia de un encargado de cumplimiento (CCO) y la generación de un programa de testeo y monitoreo para detectar eventuales incumplimientos. Hoy las empresas no pueden perder de vista que el “cumplir” ya no es suficiente, sino que se requiere avanzar unos pasos más allá, hacia un cumplimiento ético y sostenible.

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