Nuestro gran desafío: una nueva visión de la educación

El Diario Financiero
OPINIÓN – Tribuna libre

CRISTIÁN BASTIAN SOCIO PRINCIPAL KPMG

La irrupción de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica está siendo considerada por muchos como la nueva revolución que no solo afectará el mercado laboral sino también la educación. Según un estudio realizado por la Universidad de Oxford, alrededor del 57% de los empleos en los países de la OCDE se verían afectados por la disrupción tecnológica (en China, esta cifra aumentaría hasta el 77%).

Considerando este impacto, las empresas están demandando creatividad, resolución de problemas, pensamiento crítico y trabajo en equipo; habilidades que no enseña ni mide nuestro sistema educativo. Es por eso que nuestro país debe explorar nuevos caminos, teniendo presente que la educación para el futuro ya está en marcha. Cada vez surgen iniciativas innovadoras, que buscan explorar nuevos métodos conscientes de que el sistema educacional actual presenta carencias para el mundo que viene.

El último informe New Vision for Education del World Economic Forum, destaca la importancia del aprendizaje emocional y social “que conviene iniciar desde pequeños, los niños que adquieren estas habilidades tienen mejores resultados académicos y más tasas de empleabilidad. La educación hoy no es sólo transmitir conocimientos sino formar ciudadanos creativos, emprendedores, críticos y capaces de desenvolverse en todos los niveles”. Para prosperaren una economía fuertemente impulsada por la innovación, la fuerza laboral necesitará una combinación de habilidades diferentes a las del pasado. La economía de EEUU ha sido testigo de la disminución de empleos que implican rutinas manuales y habilidades cognitivas, mientras aumentan los que requieren estudio analítico y habilidades interpersonales.

El cambio en la demanda de competencias ha expuesto un serio problema en la oferta de habilidades, recientemente más de un tercio de las empresas globales reportaron dificultades para llenar posiciones abiertas. Es en ese marco que se visualiza que el sistema educacional chileno presenta importantes carencias, que cada día se hacen más evidentes. La educación debe abordar el desafío para formar las próximas generaciones que aporten positivamente a su entorno a través de la creatividad, emprendimiento y sean pieza fundamental de los cambios e innovación que se requiere y que también tengan las herramientas para desenvolverse en todos los niveles de las organizaciones.

Hoy todo es relacional y por lo tanto tener en consideración este elemento de interacción y complemento que representa el mundo conectado y de inmediatez que vivimos, es clave para comenzar esta transformación. Nuestro sistema educativo debe conducirse para preparara los estudiantes para la sociedad y las empresas del futuro, donde no será suficiente una formación diseñada para un trabajo sino para toda una carrera profesional capaz de evolucionar y adaptarse. Consecuentemente con lo anterior, se requiere del desarrollo de nuevas habilidades que los sistemas tradicionales no enseñan y que por lo tanto, son difíciles de poner en las estadísticas que sustentan nuestro sistema educativo. Indudablemente, la educación debe transformarse y dejar atrás la vieja escuela.

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