Auditoría y mayor valor

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Opinión

JOSÉ MONSALVE – Presidente Asociación de Auditores Externos A.G.

El valor agregado de una auditoría externa es contribuir a la confianza en los estados financieros de uso público (EEFF) de una compañía. Agrega objetividad de juicio, es decir, la visión independiente de un tercero, ejercida con imparcialidad y escepticismo profesional, que busca proveer seguridad razonable respecto de dos temas clave en la medición de resultados de la gestión: (1) lo apropiado de las políticas y criterios contables relevantes utilizados en la confección de sus EEFF; (2) la razonabilidad de las estimaciones contables significativas efectuadas por la compañía. Al finalizar su auditoría, el auditor dispone de cuatro opciones de dictamen sobre los EEFF tomados en su conjunto: opinión con salvedades; opinión adversa; abstención de opinión, y opinión limpia si está convencido de que la situación financiera, resultados, flujos de caja y revelaciones contenidas en los EEFF a ser usados por accionistas, inversionistas y otros stakeholders están bien representados conforme a IFRS. El hecho de que la mayoría de los dictámenes sean “opiniones limpias” obedece a que las compañías registran los ajustes exigidos por los auditores y, también, a que los reguladores tampoco están aceptando EEFF con desviaciones de los IFRS. La confianza en miles de EEFF de compañías que operan en un mercado de capitales global no sería la misma si estos sólo representaran el mejor leal saber de cada compañía y no existieren auditores externos que suscriban, tanto como empresa auditora como bajo la firma personal de uno de sus socios, su dictamen u opinión sobre la razonabilidad de su contenido; es decir, arriesguen desde sanciones civiles como multas con impacto en su carrera profesional, reputación y pérdida de clientes en caso de negligencias, hasta sanciones penales. Auditar EEFF nunca ha sido trivial ni carente de responsabilidades.

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