Adaptación a la nueva Ley General de Bancos

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DAVID PACHECO – El autor es director de Riesgos y Regulación Industria Financiera de Deloitte.

Ya es un hecho, la reforma a la Ley General de Bancos (LGB) comenzará su tramitación parlamentaria. Sus tres ejes fundamentales han sido corroborados en numerosas declaraciones del ministro de Hacienda y resultan prioritarios. En relación con el primero, gobierno corporativo de la SBIF, la figura de una estructura colegiada parece imponerse, gracias a elementos estructurales como la CMF; así como por asuntos más coyunturales, como el proceso de decisiones sancionatorio del regulador. En el segundo eje, el marco para resolución de bancos con inestabilidad financiera, parece más probable un progreso parcial y de tipo táctico, pues su perfeccionamiento requiere de cambios profundos y de sensibilidad política. El tercer eje, la adecuación a los estándares de Basilea II y III, resulta ser el mayor desafío. Resulta crítico que las instituciones financieras comiencen a evaluar la planificación e implementación de los componentes de Basilea II y III: los nuevos ratios de capital regulatorio y sus constituyentes admisibles en mayor nivel y calidad; los requisitos mínimos de capital por los riesgos de crédito, operacional y de mercado, así como requerimientos cuantitativos por riesgo de liquidez; requisitos adicionales de capital según evaluación supervisora y la autoevaluación de la propia entidad; y los requisitos de disciplina de mercado. Una estimación que considera la experiencia en países donde Basilea III se encuentra en implementación señala que el impacto podría más que duplicar las cifras publicadas por la comisión de expertos, cercanas a US$2.800 millones. Existen oportunidades para hacer frente a este desafio con un enfoque adecuadamente planificado.

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