Directorios efectivos para sortear la complejidad

El Diario Financiero
OPINIÓN

CRISTIÁN BASTIÁN SOCIO PRINCIPAL KPMG
El avance tecnológico que afrontamos como organizaciones y como individuos, está transformando drásticamente nuestra forma de relacionarnos, de consumir, de trabajar y también de competir, con la llegada de nuevos actores disruptivos que no solo están complicando la planificación y diseño de la estrategia empresarial, sino que también han puesto en jaque la administración tradicional de las empresas. Hoy se requiere de una mirada flexible, que permita adaptarse a los desafíos futuros de crecimiento sostenible y a la revolución que están enfrentando las industrias.

Las proyecciones de escaso crecimiento e incertidumbre política y económica, los avances tecnológicos y la revolución en los modelos de negocio, las amenazas cibernéticas, la mayor vigilancia por parte de los reguladores y las exigencias de transparencia por parte de los inversores, han puesto hoy en la mira la necesidad de evolución también de los directorios. Hoy se hace fundamental reforzar el rol que tienen los directores respecto de su involucra-miento y participación, tanto en la determinación y evaluación de las estrategias como en la implementación de las mismas, que le permitan evolucionar al mismo ritmo que la globalidad exige. Hoy no es suficiente alcanzar el éxito, puesto que en la coyuntura actual se ha convertido en una labor aún más complicada bajo un marcado escrutinio público y un panorama de evolución constante.

Esta realidad y velocidad de cambio demanda nuevos talentos directivos, y viene materializando los últimos años un aumento del ámbito de responsabilidad cada vez mayor del directorio, por ejemplo en materias en que años atrás la administración solía ser la única responsable. Los directorios y comités hoy deben ser consejeros efectivos para sortear la complejidad, las amenazas y las oportunidades que plantea un mundo conectado que está enfrentando un avance tecnológico, que a su vez, trae consigo progreso y oportunidades para las organizaciones.

La tecnología cognitiva, la inteligencia artificial y el análisis de datos permiten aumentar la productividad, reducir los costos, simplificar los procesos y mejorar la experiencia de los usuarios y consumidores. Aunque también conlleva nuevos riesgos. También el nuevo tono ético al interior de las empresas se debe reforzar y materializar en su quehacer y esta pauta debe ser marcada desde la alta dirección, la cultura corporativa y la visión que los directorios imprimen y que no solo suponen un gran reto, sino también una mayor atención.

Más aún, teniendo en cuenta las presiones cortoplacistas y la alineación de las prioridades de la empresa en este sentido. No resulta sorprendente que la mayoría de las funciones de los directores apunten a la gestión de riesgos como el máximo reto al que se enfrentan, con el objetivo de salvaguardar el interés de todos los grupos. Finalmente, uno de los mayores retos que los directorios enfrentan, y que también exige nuevas capacidades para los directores, radica en el nuevo paradigma y en el gran desafío de gestionar el cambio en las organizaciones y atraer nuevos perfiles profesionales, con capacidades diferentes a las que se requerían hasta ahora, más enfocadas al conocimiento, capacidad analítica, visión global, trabajo en equipo y adaptación al cambio.

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