IFRS: Cantidad versus calidad

Eduardo Vergara
Socio de Auditoría PwC Chile

 

La adopción en Chile de las Normas Internacionales de Información Financiera – NIIF (IFRS en inglés) es un proceso ya maduro, pero que no ha estado exento de críticas, en particular por la incorporación de criterios que originan volatilidad.

Hoy nos referiremos a algo más simple: la adopción de las NIIF ha incrementado el volumen de los estados financieros, pasando de 30 a 40 páginas a 150 o más. Gran beneficio el contar con mayor información, pero el problema es que en la práctica son muy pocos quienes la leen y aún menos aquellos “iluminados” que la entienden. Si bien el requerimiento de incrementar la cantidad de revelaciones representa una contribución a la transparencia, se observan algunos vicios que contribuyen al problema, incluyendo:

La tendencia a “copiar y pegar” contenidos que no son relevantes a la entidad informante. Tal es el caso de la nota de criterios de contabilidad, que eventualmente incluye materias que simplemente no resultan aplicables.

Inclusión de información superflua, tema en que podemos destacar la nota de nuevos pronunciamientos contables, en la que muchas entidades desarrollan 4 a 5 páginas, para terminar afirmando que “la Administración estima que la adopción de estos nuevos pronunciamientos no tendrá efectos significativos para la compañía”.

Latos desarrollos meramente teóricos, pero con poca sustancia. Esto se observa con alguna frecuencia en la nota de administración de riesgos. Por otra parte, incide la inclusión de información que no es requerida por las NIIF pero si por los reguladores locales. Ejemplos claros de esto son los detalles pormenorizados sobre los acreedores y, en el caso de compañías de seguros, los cuadros con datos operacionales.

El IASB (entidad que emite las NIIF), está consciente del tema y tiene en su agenda un proyecto para revisar los requerimientos de revelaciones, pero pone énfasis en la eliminación de información poco relevante (estima que podría lograrse una reducción del orden de 15%). Este objetivo del IASB no es suficiente para el lego que quiere tener un entendimiento relativamente fácil de los estados financieros.

Mi visión, que dudo tendrá acogida, sería avanzar en una versión “oficial” de los mismos, con la información básica que permita una visión global, dejando como anexo suplementario todos aquellos antecedentes adicionales requeridos tanto por los “expertos” y analistas como por los reguladores.

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