Fraudes de los estados financieros en empresas crecen a nivel mundial

  • Fecha: 2012-07-15
  • Medio: La Tercera
  • Sección: NEGOCIOS
  • Página(s): 16
Artículo en PDF 29 Kb

 

 

 

 

 

 

El reporte global 2012 de la Asociación de Certificadores de Fraude analizó 1.388 casos. Si bien como porcentaje son mayores la apropiación de activos y los ilícitos de corrupción, la alteración de estados financieros aumentó fuerte versus 2010.

Pamela Zúñiga Q.

El fraude al interior de las empresas es uno de los temas que, sin duda, ha cobrado gran relevancia a nivel de los directorios de las grandes firmas en Chile, tras el caso La Polar. A nivel mundial, el Reporte Global de Fraudes que realiza cada dos años la Asociación de Certificadores de Fraude (ACFE por sus siglas en inglés), con sede en EE.UU., arroja luces sobre las tendencias que está siguiendo esta problemática de las compañías en las distintas regiones y países.

La versión 2012 de este estudio analizó 1.388 casos ocurridos entre 2010 y diciembre 2011, dando cuenta que los abusos más cometidos son la apropiación de activos (87%), la corrupción (33%) y la alteración de los estados financieros de las compañías (8%). Este último tipo de fraude, si bien todavía se observa acotado en términos de su participación, es el que muestra la curva más creciente, con un fuerte aumento en su peso respecto del reporte de 2010 (4,8%), aunque todavía por debajo de 2008. Por su parte, los casos de apropiación de activos y de corrupción exhibieron un muy leve aumento versus 2010.

El documento indica también que los fraudes en los balances fueron los que significaron las mayores pérdidas para las firmas: US$ 1 millón promedio por empresa a nivel mundial, si bien dicho monto cayó en relación a 2010. A su vez, estos ilícitos son los que tardan más tiempo en detectarse.

La ACFE estima que las pérdidas por todos los tipos de fraude podrían alcanzar un 5% de los ingresos de las empresas al año. Esto representa unos US$ 3,5 billones en pérdidas a nivel mundial.

En Chile, la ACFE tiene ocho representantes y sólo reportó un caso. No obstante, expertos auditores sostienen que el número real es mayor, siendo uno de los más conocidos en el período el caso La Polar. A nivel mundial, Latinoamérica aportó 38 casos; Europa, 134; Asia, 204; y EE.UU., 778 casos.

La medición define fraude como “cualquier uso de un puesto dentro de la organización para enriquecimiento personal a través del mal uso de los recursos o activos de la empresa”. Así se registran, por ejemplo, los “robos hormiga” del personal; el cobro de horas extra no trabajadas; y la corrupción y la adulteración de información financiera.

Esta última es cometida por altos ejecutivos o dueños de compañías en un 17,6% de los casos. Mientras más alto es el cargo del defraudador, más tiempo se demora su detección. En el caso de dueños o altos ejecutivos y gerentes, el fraude se destapa no antes de 24 meses de ocurrido. A nivel de empleados, se detecta en un año. Además, ha ido creciendo el número de personas con posgrado que realiza este tipo de ilícito: en 2008 eran 10,9% y en 2012 son un 16,9%.

Debilidades

Según el reporte, entre los factores que facilitan la ocurrencia de fraudes están la falta de controles internos (35,5%), descuido en el cumplimiento de éstos (19,4%), y pocas revisiones por parte de la alta gerencia (18,7%).

Algunos de estos problemas se identificaron en el caso La Polar. El presidente del Instituto de Auditores, José Monsalve, dice que luego de estallar el escándalo ha habido cambios clave en directorios chilenos: “Los comités de directores y de auditoría plantean más dudas, buscan más reuniones con los auditores externos e internos, y están pendientes de que se lleve adelante el plan de negocio y de velar específicamente porque no se produzcan fraudes”.

En ese sentido, Monsalve especifica que dentro de los controles que más ayudan a evitar la ocurrencia de estos casos está el código de ética que debe establecer el directorio. De hecho, la Superintendencia de Valores y Seguros en la nueva norma de autoevaluación para gobiernos corporativos de sociedades anónimas abiertas sostiene que los directorios deben implementar un código que “guíe las conductas y prácticas de quienes están contratados”. A la par, debe analizar si estas políticas y procedimientos se cumplen y elaborar un informe anual con las falencias detectadas.

 

Canales de denuncia

El miembro del comité consultivo de Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Carlos Valdivieso, afirma que el código de ética es fundamental, a lo que debe unirse la implementación de alertas tempranas con apoyos computacionales y que permitan el mejor trabajo de las auditorías internas. Según Valdivieso, esta última instancia debería depender de los directorios y no de las gerencias generales o de finanzas, “para reportar directamente cualquier problema a la máxima autoridad de la empresa”. Al respecto, Monsalve precisa que no más del 5% de las empresas chilenas opera de esta manera.

De acuerdo al estudio de ACFE, el mejor método para detectar fraudes está en los canales de denuncia interna. Ricardo Gameroff, socio de Servicios de Prevención y Detección de Fraudes de Ernst & Young, indica que según un sondeo de la auditora, sólo un 56% de las firmas en Chile ha implementado este canal de denuncia, frente a un 81% en EEUU. Este es un punto clave dentro de un programa antifraude, que debería tener tres pilares: código de ética desde la alta gerencia, identificar riesgos y el desarrollo de protocolos de reacción ante un evento sospechoso, dice Gameroff.

El académico de la U. Adolfo Ibáñez, Arturo Cifuentes, indica que tras el caso La Polar, “el regulador, las clasificadoras de riesgo y las auditoras van a estar mucho más pendientes de la información que presentan las compañías”.

Aechile
Aechile
ADMINISTRATOR
PROFILE

Otras Publicaciones

Columnistas

Últimas Publicaciones